Desde tus ojos se ve mucho mas
lunes, 26 de septiembre de 2011
domingo, 25 de septiembre de 2011
Un bebé antes de nacer, estando en la panza, tiene una conexión, una línea directa para comunicarse con Dios. En una conversación un día el bebé le dice al máximo: Dios yo no quiero nacer... allá dicen que todo es malo, que hay mucha violencia, que nada es seguro, que hay gente muy mala... y yo no quiero vivir eso. Dios: Vos tenés que nacer, en la vida hay momentos y momentos, pero vos tenés que tener la certeza que yo te voy a dar las armas para que puedas desenvolverte y poder tener la mejor vida. El bebé: No Dios ¿qué me decís? eso es mentira, a parte yo voy a ser chiquito en principio, y no voy a tener las armas para defenderme, porque voy a ser débil ante cualquier situación por la que pase...
Y ahí es cuando Dios le contestó: vos no tenés que tener miedo, porque yo para que estés seguro te voy a dar un ángel de la guarda.
El bebé: ah si? y me va a cuidar? como se va a llamar?
Dios: Te va a cuidar con todo su corazón, y no sé como se va a llamar, pero yo estoy seguro que vos le vas a decir mamá..
Tirando a matar, dándonos changüí,
puro razonar, puro frenesí.
Siempre fue así nuestra historia,
que funcione o no, que esté bien o mal,
vivirlo con vos para mi es la gloria.
Sin escatimar, sin darnos de más,
sin acelerar, sin tirar pa’ atrás.
Siempre fue así nuestro asunto;
le falta de acá, le sobra de allá,
retocándolo, pero siempre juntos.
viernes, 9 de septiembre de 2011
jueves, 8 de septiembre de 2011
"Todos nacemos con una caja de fósforos adentro, pero que no podemos encenderlos solos... necesitamos la ayuda del oxígeno y una vela. En este caso el oxígeno, por ejemplo, vendría del aliento de la persona que amamos; la vela podría ser cualquier tipo de comida, música, caricia, palabra o sonido que engendre la explosión que encenderá uno de los fósforos. Por un momento, nos deslumbra una emoción intensa. Una tibieza placentera crece dentro de nosotros, desvaneciéndose a medida que pasa el tiempo, hasta que llega una nueva explosión a revivirla. Cada persona tiene que descubrir qué disparará esas explosiones para poder vivir, puesto que la combustión que ocurre cuando uno de los fósforos se enciende es lo que nutre al alma. Ese fuego, en resumen, es su alimento. Si uno no averigua a tiempo qué cosa inicia esas explosiones, la caja de fósforos se humedece y ni uno solo de los fósforos se encenderá nunca. "
domingo, 4 de septiembre de 2011
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