Desde tus ojos se ve mucho mas

lunes, 5 de julio de 2010


¿Querer o "hacer de cuenta que..."? ¿Creer o "hacer de cuenta que..."? ¿Mostrarse o prevenir decir tal o cual cosa "por miedo a..."? ¿Uno es lo que es, o a veces tiene cual o tal cuidado "por miedo a..."? ¿Somos nosotros, o simplemente un personaje que nos imponemos, que nos presentamos, un simple escudo que nos hace evitar tal o cual situación? No con todos podemos mostrarnos en nuestra totalidad, no con todos uno puede liberarse por completo, sentir que no hay que fraccionar, acortar o filtrar una frase antes de decirla; eso se llama confianza, confianza absoluta. Mientras tanto siempre estamos alertas, midiendo cada palabra, prestando atención a que decimos, hacemos o dejamos de llevar a cabo. Somos nosotros, pero proyectados en otro, somos una ficción a la cual recurrimos cuando no tenemos esa base, esa confianza que nos permite liberar esa simple y perfecta espontaneidad. Es una condición, no ser nosotros, no mostrarnos como queremos, por un hecho simple y concreto, basado en prevenir una situación futura. Una máscara, algo que tape esa libertad de expresión frente al otro, esa alarma que suena cada vez que hay que omitir algo, esa sensación de vacío. Un otro yo, un otro vos; "mi otro yo" al que recurrimos cuando la confianza hay que forzarla, al que recurrimos cuando a la franqueza no existe, o es mínima, o no alcanze. Es el robot que mandamos, quien es como nosotros, pero totalmente atado a una realidad que no le permite una serie (depende quien, será una serie minima, o máxima) de cosas, es quien nos reemplaza.

En cuanto a la afinidad, el cariño, la comprensión. Cuando tenemos esa base, conseguimos lo mejor que podríamos haber conseguido: compañía segura, amistad, cercanía, atención, intimidad, palabras, consejos, objetivos, ayuda (todo). Son a esas personas a quienes recurrimos en cualquier situación, pero solo podemos descubrirlas cuando todo parace venirse abajo, cuando necesitamos un abrazo, o algiuen en donde apoyarnos. Amigos y diversión van de la mano, pero amigos y malas situaciones, también. Ambas condiciones deben cumplirse para saber si estamos hablando de alguien a quien le brindamos suma confianza. El "robot" así se va por su cuenta, nos cae la ficha y se nos produce un "clik", una mezcla de cariño, risas, afectos, llantos.. es un sentimiento bipolar, ambiguo, pero el mejor de todos en fin. Te das cuenta al hablar, al compartir una y un millon de cosas, al tener ganas todo el tiempo de comunicarle algo, a esa persona a cual tenés la necesidad de ver, no importa cuándo, dónde, o en que situación... Sin filtros, sin frenos, sin limitaciones. Sinceridad, dirección y sentimiento. Cuando el robot se auto-destruye, nos ganamos una persona en quien confiar, nos ganamos alguien con quien establecer secretos ilimitados. Es un cofre, donde podemos depositar cada cosa que queramos, porque aun así sabemos que nunca va a rebalsar, que siempre va a tener espacio para -algo más-, sea grande, pequeño o mediano, no importa qué se guarda, sino dónde, y a quién se lo confiás....

No hay comentarios:

Publicar un comentario